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· sparrek / la firmeza del flujo ·

domingo, 24 de abril de 2011

32. No nos perdimos de nada


Por más que parezca cualquier otra cosa, sólo estoy midiendo el alcance de mis propios límites, la forma del poder, esa capacidad de regeneración y de acción sobre la que tanto escuché. Y cuando digo "venganza", no hablo de un estilo para herir, sino que busco resarcir del ahogo vaciado a mi alma asustada por los hechos, con el círculo refrescante del olvido a todo. El hombre de la mañana me deja hacer y espera.
Y es este mismo círculo el que me permite sopesar alcances, miserias, los disminuidos niveles de autoestima, agujeros defensivos de mis partes tristes a la deriva, el maldito inconocimiento. Pero, a la vez, me regala un rato donde la situación se me antoja y camina en mis caprichos.
No lo puedo creer. Se me multiplican los sentidos. Las piezas vuelven a ocupar los espacios que corresponden a los ojos que miran con una misma forma de mirada. Todo extraño por nuevo. Más extraño cuando la fuerza de la suavidad borra esa dureza que durante años venía cargando el aire.
-No nos perdimos de nada, Mabel, ni siquiera de los límites, ni siquiera de la venganza, me sonríe el hombre que transporta la mañana, con un ramo de flores coloridas en la mano.


MabelBe

sábado, 9 de abril de 2011

Escombros

Condenado a eternas fogatas de luna nueva
el ayer queda atrapado en el cielo
de una niñez plagada de noches y miradas al recuerdo
que se transforman en madrugadas de piedra
que arrugan el vestido mientras quitan escombros.
Y aún no entiendo por qué ese cielo parece suplicar
que se lo destruya o se lo vuelva invisible.


MabelBE

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